Las cantinas han visto pasar el tiempo y la historia de nuestro país desde hace más de 150 años, son las herederas de pulquerías, tabernas y vinaterías popularizadas en la época virreinal. Hoy en día siguen ofreciendo sus servicios a toda persona que ande en busca de un espacio  de reunión, conversación, festejo o relajación.

El centro de la ciudad y sus alrededores ofrecen distintas opciones y ambientes de cantina que se diferencian de los amplios bares y antros precisamente por la tradición que simbolizan, así como por lo variado de su clientela, música y por supuesto su botana.

Uno de los referentes principales sobre cantinas en la ciudad debido a su antigüedad es El Luchador, ubicada en el también ancestral barrio del Tepe y junto al icónico Jardín de los Platitos esta cantina ha abierto sus puertas desde hace poco más de 100 años, cuando dejó de ser una tienda de abasto.

Cantina Bar EL Luchador en Querétaro

El Luchador es un pequeño lugar al que le cabe mucha historia y momentos de felicidad, con apenas unas cuantas mesas y una corta pero pulida barra que sirve cocteles y tragos derechos, cervezas y micheladas por igual.

Las paredes de la cantina se encuentran adornadas con fotografías antiguas, algunas originales que hacen honor a su nombre y a la lucha libre, pero también hay afiches de figuras del cine como Marilyn Monroe o Cantinflas al lado del letrero neón que anuncia estás en tierras de Luchador.

Cantina Bar EL Luchador en Querétaro

El nombre de la cantina se remonta al uso que hacían de ella los que fueran sus principales consumidores durante una larga etapa: los luchadores que salían del Auditorio Arteaga –ubicado al otro lado del río Querétaro- buscando un refresco de sus actividades, razón por la cual se decidió hacerles honor.

Anteriormente la decoración contaba con máscaras originales de luchadores entre las que se hallaba una de Octagón, y del que también se guarda una fotografía, sin embargo con el paso del tiempo y el descuido las máscaras se fueron perdiendo, pero el recuerdo permanece guardado en las historias de los propietarios y sus más antiguos usuarios.

La documentación histórica cuenta que fue durante los primeros diez años del siglo XX en que se popularizó acompañar la bebida con botana al interior de las cantinas. En el Luchador por ejemplo el plato fuerte cambia de acuerdo al día: menudo, carne asada, chamorro, caldo de camarón o médula son las delicias que se pueden encontrar hasta las diez de la noche, si no se acaba en el transcurso de la jornada.

Cantina Bar EL Luchador en Querétaro

Personalmente el Luchador es una de mis cantinas favoritas debido al trato amable que tienen con su clientela y el rico sazón que ofrece en los bocadillos y botanas independientemente del día de la semana en que acudas. Además la rocola musical cuenta con un amplio catalogo capaz de complacer a multiplicidad de gustos.

El ambiente que se genera siempre es grato, incluido el público femenino que con más frecuencia recurre a las cantinas para pasar el rato. Lo que es importante ya que tradicionalmente las cantinas eran espacios dedicados y exclusivos para hombres, sin embargo y como señalan los propietarios la presencia de las mujeres da apertura y diversidad al ambiente.

En el Luchador cualquier persona que desee pasar un buen rato, en buena compañía y comida es bienvenida y aunque es pequeñito todos caben en una cantina sabiéndolos acomodar. Visítalos en Av. Universidad, esquina con Calle Otoño y disfruta de la experiencia de una larga tradición hecha cantina.

 

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