A poco más de dos horas de la capital queretana, se encuentra la Zona Arqueológica de Toluquilla, en el municipio de Cadereyta de Montes; lugar que fue reconocido en el año 2000 con el más alto nombramiento que el país otorga a estos sitios históricos.

En noviembre del 2000, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) otorgó el nombramiento de Zona Arqueológica a esta porción de la zona serrana de Cadereyta, por su antigua historia, como una sociedad que dejó una huella histórica invaluable para los habitantes y que es parte de su diversidad cultural.

Toluquilla ofrece a los visitantes un lugar mágico para encontrarse con la historia, que transporta a las raíces mineras de los habitantes, por lo que es importante destacar que el acceso general tiene un costo de 45 pesos y está abierto en un horario de lunes a domingo de 09:00 a 17:00 horas.

Se trata de un santuario antiguo regido por una sociedad única en Mesoamerica, por su conservación y carácter de mineros, que te envuelve con la arquitectura y la antigüedad de sus estructuras.

El nombre de Toluquilla, proviene del náhuatl, “Toloa”, que significa encorvado, que se usa como diminutivo, se traduce como Cerro del Jorobadillo, ya que la ciudad se construyó en la cima de un cerro irregular y alargado, por lo que el nombre hace referencia al aspecto del cerro que se ve desde la comunidad de La Esperanza.

A pesar de las investigaciones realizadas por los especialistas, aún se desconoce la lengua o el método de comunicación que se utilizaba por los habitantes, ya que los españoles llegaron 200 años después de que esta ciudad fue abandonada.

Para poblar la ciudad, los habitantes de aquella zona tuvieron que realizar trabajo de nivelación, lo que hace creer a los especialistas que la ciudad fue planeada a detalle, revelando una organización social compleja en el que participaron un gran número de personas.

La ciudad cuenta con aproximadamente 120 edificios, todos estos siguen la forma del cerro, de tal modo que la ciudad presenta un desarrollo lineal, se muestra que al planear la ciudad se cuidó ubicar a los edificios de tal manera que estuvieran protegidos del aire y del frío.

En la misma zona arqueológica existen cuatro juegos de pelota, así como templos y cuartos que siempre tienen su puerta al centro del conjunto o calle en la que se encuentran. Es importante destacar que se construyeron drenajes.

Los antiguos pobladores de la Sierra Gorda sabían de la existencia de yacimientos minerales, de estos conocían su uso como pigmentos y que eran muy apreciados fuera de la Sierra, por esta razón iniciaron el trabajo de extracción.

Lo cual implico la fabricación de túneles y galerías subterráneas, dando inicio a la minería. El principal material que obtenían en las minas era el cinabrio (sulfuro rojo de mercurio).

En cuanto a su origen se conoce poco, pero se sabe que veneraban a Huehueteotl, “Dios viejo del fuego”; Tlaloc , deidad del agua y una variación de Quetzalcóatl.

Para llegar a la zona arqueológica de Toluquilla, solo tiene que tomar desde San Juan del Río la carretera 120 a Xilitla, pasas Tequisquiapan, Ezequiel Montes, Cadereyta, Vizarrón y te diriges a San Joaquín.

Las curvas, barrancas y cerros, hacen un verdadero espectáculo, además de disfrutar la paz y tranquilidad que se percibe al llegar a la zona arqueológica, luego de caminar cuesta arriba unos 10 minutos.

 

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